por el doctor NORMAN VINCENT PEALE
No hace un buen trabajo quien lucha y tira, y es rígido al respecto. El sistema correcto es: «la facilidad lo hace».
La persona que trabaja más tranquilamente hace más en tiempo más corto y su trabajo muestra la marca de la habilidad. No viva y trabaje de modo difícil. Sugerimos que estudie y domine las reglas siguientes para facilitar su trabajo:
- Abandone la idea de que usted es Atlas y lleva al mundo sobre sus hombros. El mundo seguirá adelante incluso sin usted. No se lo tome tan seriamente.
- Dígase que le gusta su trabajo. Puede ser difícil hacerse creer eso, pues puede haberse convencido para que lo odiara. O es posible que sea un «combatiente del empleo», esto es, lucha contra, no con él. Este énfasis en que le agrade su trabajo tenderá a hacerlo un placer en lugar de una faena. Tal vez no necesita cambiar de empleo. Cámbiese usted y su trabajo le parecerá diferente.
- Planee su trabajo para hoy y para todos los días, y luego practique su proyecto. La falta de sistema produce esa sensación de «estoy empantanado». El arreglar el trabajo de una manera ordenada y efectuarlo en la misma forma hace infinitamente más fácil la misión total.
- Decida que no intentará hacer todo de una vez. Por eso hay tiempo para todo. Repita el sabio consejo de la Biblia. «Esto es una cosa que hago.» Dígaselo ahora tres veces, enfatizando la palabra una. Un paso cada vez le llevará a su destino con más seguridad que brincando y saltando al azar. Es el paso regular, la velocidad constante, lo que lleva más eficientemente de la partida al destino.
- Para convertirse en experto, practique con actitudes mentales adecuadas, recordando que la facilidad o la dificultad en su trabajo depende, pues, de la forma en que piense en relación con él. Piense que es duro, y será duro. Piense que es fácil, y será fácil. De modo que invierta un minuto ahora en considerar fácil su trabajo.
- Decida luego reestudiar su empleo, pues «conocimiento es poder» (sobre su trabajo). Siempre es más fácil hacer bien una cosa. Haga su propio análisis de empleo para descubrir métodos más apropiados de efectuar las cosas. La forma correcta es acertada, y tiene menor resistencia que la manera equivocada.
- Practique el estar relajado en cuanto a su trabajo. Recuerde nuevamente que «la facilidad lo hace siempre». No presione luche. Tome el trabajo a paso natural. Un modo de hacer esto es repetir una fórmula de trabajo como la siguiente: «puedo manejar este trabajo; conozco este material o este negocio; estoy bien informado con respecto a él y soy competente para encargarme de él; por lo tanto, no tendré temor o nerviosismo con él, y además Dios está conmigo para ayudarme». Esto le dará una sensación de paz y confianza, y podrá hacer el trabajo con una disposición mental tranquila.
- Disciplínese a no aplazar para mañana lo que pueda hacer hoy. Las acumulaciones hacen el trabajo más difícil de lo que es o debería ser realmente. No arrastre con usted las cargas de ayer. Invierta un minuto ahora en catalogar las cosas para hacer hoy, y mañana, y al día siguiente. Esto aliviará de inmediato la carga de hoy, pues habitualmente no necesita uno hacer tanto ahora mismo como piensa con nerviosismo que tiene que hacer. Si su mente adopta la idea de que tiene demasiado que hacer, acepta pensamientos cansados inmediatamente, su energía mengua y el trabajo se hace pesado y duro.
- Rece respecto de su trabajo, el trabajo de hoy. De esa manera obtendrá algunas de sus mejores ideas. Nunca principie un día o cualquier misión sin orar en relación a ello.
- Tome al «compañero invisible». Es sorprendente la carga que le aliviará. Dios está también en oficinas, fábricas, talleres, como en las iglesias. No menosprecie la ayuda de Dios, pues El tiene hombros amplios y brazos fuertes e ideas maravillosas. Todas están disponibles para usted. El sabe más que usted referente a sus negocios. Su auxilio facilitará su trabajo.
BENDICIONES!!!