En este nuevo tiempo pre-electoral traigo un artículo escrito el 29 de Mayo de 2010:
En la Argentina actual estamos viviendo el deterioro generalizado de varios órganos constitutivos de la sociedad, desde la familia, la organización productiva, la justicia, el ser humano y lógicamente no podía quedar afuera la política.
Desde hace años el proceso de decadencia de la cultura política viene de la mano de dirigentes y seguidores que se valen del clientelismo en un ida y vuelta. Esto acrecienta la dependencia de unos y otros por una mera necesidad egoísta y mezquina. La sociedad así se va transformando en personalista y ya no se contempla ni preocupa el prójimo.
Hace tiempo que se habla de la economía cuantitativa y cualitativa, pero permítame el lector aplicar esto al plano político. El resultado de ese clientelismo daría una política de idea cuantitativa, donde lo importante es sumar para un fin determinado, y concluido este las partes olvidan el principio. No importa nada mas que llegar al poder y mantenerlo a todo costo. En este proceso de deterioro lo que sirve a la dirigencia es mantener entretenida a las masa y al margen e ignorantes de todo acto de gestión. Se abre así la puerta a oportunistas, vivos, tránsfugas que intentan filtrarse para sacar un rédito o ventaja personal.
El que llega se olvida de donde viene y utiliza a sus seguidores para lograr el fin de llegar a los círculos de poder, luego descarta. La demagogia al mismo tiempo, mina y corroe a la dirigencia.
El panorama a futuro es complicado si los dirigentes actuales no piensan y tienen una visión a futuro de la patria y toman conciencia de que el país no será viable y seguiremos fracasando si no se adopta mayor especialización. Creo que la política no es para cualquiera, como no lo es cualquier titulo o especialización. Hay que poner en la balanza varios factores. Los países vecinos evolucionan en muchos aspectos pero principalmente maduran política y socialmente. Por otra parte el mismo proceso de globalización que va clarificando y esclareciendo las masas, nos pone al corriente de la evolución del mundo y de sus conflictos. No podemos de ninguna manera aplicar políticas antiguas en ese contexto y seguir descolgados de la realidad global.
Tengo fe que se dará un proceso lógico de decantación política y dirigencial pero que al mismo tiempo es absolutamente necesario e indispensable distinguir quien es quien en el sistema. Estoy totalmente convencido que se tiene que profesionalizar la política y lograr una verdadera cultura de la misma.
El proceso de generar una política cualitativa, profesional, humana y social debe darse en un marco evolutivo programado y organizado. No solo tenemos que pensar en el bienestar económico porque seguiremos alimentado el aspecto egoísta y personalista. Debemos pensar en un avance más amplio y general, es hora de trabajar por el país que queremos a futuro y reconstruir la sociedad y la política. Debemos pensar en ser mejores y no solo en estar mejor